Conferencia Juan Simó. COVID en infancia y adolescencia: más allá de los datos. Destacado

El Seminario de Innovación en Atención Primaria SIAP Covid-19 se viene celebrando de forma virtual desde marzo de 2020 con la participación de más de 350 profesionales, mayormente médicos de Atención Primaria. En noviembre de 2021 se realizó un encuentro presencial en la Facultad de Medicina de Zaragoza con más de 150 personas inscritas (profesores, estudiantes, vacunados, no vacunados,..) en las que se pudo dialogar respetuosamente sobre diversos temas que suelen ser polémicos en otros foros, tratando de comprender las diferencias. Una de las ponencias de mayor éxito fue la de Juan Simó, que hemos repetido de forma virtual para llegar a más personas. 
 

Resumen de la conferencia del doctor Juan Simó. Ver en https://www.youtube.com/watch?v=5aKntJdlC60

Juan Simó es médico de familia y autor de un blog de referencia de la Atención Primaria en España: Salud, dinero y Atención Primaria.

«Sin datos, solo eres una persona más con una opinión» William Edwards Deming. 

Razones para vacunar a los niños:

1) Evitar la enfermedad en ellos

2) Evitar que transmitan a adultos

3) Que puedan hacer más vida social

 

Comencemos por el primer punto. Se calcula que durante la primera ola se infraestimó el diagnóstico de infección por coronavirus en un 90%; es lógico, teniendo en cuenta que apenas se hacían test y que éstos se utilizaban en personas que enfermaban —que presentaban COVID—, por tanto, mayores. Una revisión sistemática con 34000 niños indicaba que un 15-20% de éstos son asintomáticos; por frecuencia de síntomas, los más frecuentes en infección por SARS-COV2 en niños son: cefalea, cansancio y mocos de nariz; en ese orden. Sin embargo, en casi todas las guías que en España se publicaron para sospecha de caso COVID, se hizo hincapié en la tos, la disnea y la fiebre. ¿Qué significa eso? Pues que la principal manifestación clínica es un «catarro» en el que el profesional consideró que no merece la pena hacer un test diagnóstico. ¿Esto es malo? No, lo que nos indica es que hay muchos niños que han tenido ya la infección y que la han pasado sin síntomas o con mocos. Pero ¿puede ser grave en ellos? Bien, revista The Lancet, mayo 2021, investigadores de Edimburgo y Newcastle estudiaron el riesgo de mortalidad en niños de Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Alemania, Francia, España y Corea del Sur. Se publicó y se vio que, mientras que en Italia o Alemania, la mortalidad era del 0,16% o del 0,12%, en España era del 0,64% en menores de 9 años. ¿Por qué? Pediatras españoles advirtieron y se llegó a la causa: se habían contabilizado a los mayores de 100 años como niños (103 como 3, 104 como 4…). A día de hoy, las fuentes oficiales siguen contabilizando retrospectivamente esas muertes; no desde esa fecha, afortunadamente. Así que, si consultáis los datos de niños fallecidos desde enero 2020 hasta febrero 2021, no se han corregido. Siguen apareciendo 28 menores de 9 años, pero fueron 8. De esos ocho: cinco de ellos tenían previamente a la infección: miocardiopatía, Niemann Pick, displasia broncopulmonar, trasplante de células hematopoyéticas (en dos casos, con inmunosupresión grave); en los otros tres casos, los padres no autorizaron la información de enfermedad previa. 

Así pues, y gracias a estudios de seroprevalencia (Portugal, Cantón suizo…) y a los datos de mortalidad, se estima que ésta debe andar entre un 0,003% y un 0,001%, teniendo en cuenta a todos los niños, sanos y no. Pero la población diana de la vacuna incluye a sanos, y la letalidad en niños por COVID en niños previamente sanos es… ¿? La pregunta que surge es, ¿cuál es el NNT, número necesario a tratar; es decir, niños sanos a los que vacunar para evitar una muerte? ¿Cientos de miles? ¿Millones? ¿Cuáles son los efectos secundarios potencialmente graves? A medio y largo plazo nadie lo sabe. Primum Non Nocere.

Estamos ante un coronavirus nuevo, y los coronavirus producen, fundamentalmente, catarros; hasta ahora esa ha sido su evolución natural. Los virus respiratorios están interesados en contagiarse con facilidad y en no matar a quien infectan; y hacia eso mutan, transmitirse con facilidad y dar síntomas leves o nulos. La inmunidad natural, humoral y celular, es superior a la que pueda proporcionar la vacuna, es la que protege al resto y, sobre todo, la que más dura en el tiempo. Es importante llegar a etapas de la vida en la que la fragilidad nos atrape con un buen sistema inmunitario. Carece de razón científica vacunar al que ya ha pasado la infección y crea un factor de confusión a la hora de interpretar los datos, dando por hecho que alguien está protegido para enfermedad grave gracias a la vacuna, y no por su inmunidad natural. No existen en la actualidad ensayos clínicos aleatorizados con grupos caso-control—vacunados-no vacunados.

Solo se comenzaron los de las propias farmacéuticas, que fueron abortados a los dos meses aludiendo que era poco ético tener a personas sin vacunar, dada la eficacia del 95% para contagiarse, una cifra que nadie puede sostener a día de hoy. Personalmente, creo que las actuales vacunas limitan la gravedad de la infección en personas con predisposición a COVID grave o fallecimiento —obesidad, hipertensión, edad elevada…— durante algunos meses. Y el balance riesgo-beneficio justificaría la vacunación en determinados grupos. A falta de ensayos clínicos aleatorizados, es decir de nivel de evidencia científica elevado; por tanto, es una opinión. 

 

Segundo punto. Evitar la transmisión. No puede evitarse la transmisión, no es una vacuna esterilizante; sí lo es la inmunidad natural. Los datos indican que, de evitar transmisión, lo haría en porcentajes ridículos. Sí hay aumento de contagio de vacunado a no vacunado. En cualquier caso, sería una disminución de contagiosidad de duración limitada. Hablar del tema es como echar una partida de ajedrez con alguien que ha aprendido a jugar esa misma tarde. Si la vacuna evita contagio, y los adultos están vacunados, ¿qué aporta vacunar a niños?; si no evita contagios, ¿qué aporta? La inmunidad de rebaño es imposible al tratarse de un virus respiratorio. No solo porque el virus permanece en mucosas, sino porque la vacuna, claramente, evita el contagio en porcentajes bajos, si lo hace, y descendientes con las semanas. Las medidas restrictivas hacia los no vacunados solo pueden entenderse desde la perspectiva política, no científica. 

 

Tercer punto. El salto cualitativo cultural en Occidente. Para decir a un niño o a sus padres que debe vacunarse para así tener más contacto social, debemos suponer que se cree firmemente que, o bien reduce morbimortalidad, o bien reduce transmisión. Eso hay que demostrarlo con datos. Sin datos, estamos ante un chantaje. El levantamiento de un aislamiento, a un niño, a cambio de una medida preventiva invasiva de incierto futuro y sin datos que la avalen, no debe ser aceptable éticamente.

Y hasta aquí: más dudas que respuestas. No debemos juzgar a quien tome la decisión en un sentido o en otro. Todos tenemos nuestros miedos, nuestra formación, nuestras experiencias personales. Lo deseable es que la decisión, que será siempre desde el amor hacia nuestros hijos y de eso no tengo ninguna duda, se tome sin temor al señalamiento social. Que el niño no vacunado que enferma por COVID no sea más víctima que el niño vacunado que pueda enfermar por la vacuna. 

Que, ya que estamos obligados a navegar con la pequeña barquita de nuestra familia, nuestro entorno y nuestro corazón, en medio del furibundo océano de los grandes intereses, la información sesgada y el silencio aprendamos del apoyo mutuo. 

 

Después de la videoconferencia surgieron también otras cuestiones.

1. Debemos compararla con la mortalidad por covid con la mortalidad por otras causas en los mismos tramos de edad.

Se adjunta enlace a publicación en EEUU en la que en la cohorte de niños de 5 a 14 años hay 1muerte por millón de niños, mientras que hay 2,7 por patología cardíaca, 14,6 por accidentes, 9,4 por suicidios y 4,7 por homicidios. 

En adolescentes de 14 a 19 años las defunciones de covid por millón son de 9,9 frente a 108 muertes por accidentes, 66,1 muertes por sobredosis, 97 por suicidios y 72,1 por homicidios. 

Más información en https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2774465

2. También se señaló que es clave pedir autopsia si muerte tras poner la vacuna covid:

https://www.notificaram.es/Pages/CCAA.aspx#no-back-button

Postmortem investigation of fatalities following vaccination with COVID-19 vaccines:

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34591186/

3. Se anunció una conferencia presencial en Santander (lunes 20 de diciembre): 

https://escuelaycovid.es/mesa-redonda-infancia-y-covid-19/

4. Se abordó la cuestión del acoso social a las personas que eligen sobre su salud en una dirección diferente a la que los gobiernos centrales y autonómicos pretenden exigir.

Algunos comentarios del chat: “esto va a ser un verdadero problema... se está creando una guerra social y una división entre vacunados y no vacunados... cómo le explicas a un niño que no puede ir al cine o a una actividad por no estar vacunado?! ...y muchos padres y madres cederán aún no queriendo vacunar a sus hijos...”

Muchas hemos vacunado a nuestros adolescentes por eso más que por convicción, es injusto, no es ético, pero no puedes dejar a un niño de 15 años sin vida social.”

Hay que pedir responsabilidades a quienes coaccionan. Son normas ilegales”

NOTA: en el SIAP se ha compartido una información que es relevante en este punto.

"Los contactos estrechos de positivos por Covid deberán volver a hacer cuarentena aunque estén vacunados".

Cambio de protocolo:

https://www.lavanguardia.com/vida/20211217/7936192/contactos-estrechos-positivos-covid-deberan-volver-cuarentena-esten-vacunados.html

Hasta ahora, los vacunados, a pesar de contagiar lo mismo que los no vacunados, tenían diversos privilegios políticos; es previsible que conforme avance la sexta ola, las autoridades sanitarias vayan a restringir estos derechos, lo cuál puede aumentar la crispación de las personas que se han vacunado bajo coacción o por estos privilegios de viajar, acceder a hospitales, restauración, cines con los niños...

5. Otros comentarios relacionados con los efectos secundarios de las “vacunas covid”:

G: “Estamos infravalorando los potenciales efectos adversos a medio y largo plazo. Esto se ha tratado muy poco en esta charla.”

J: “Atención los efectos secundarios pueden desprogramar la inmunidad natural.”

J: “la vacuna además puede entrar en fase de ADE- Antibody-dependent enhancement (mejora dependiente de anticuerpos). los coronavirus so proclives a esto último”

O (chat YouTube): los efectos secundarios graves en pequeñas muestras (estudios) no se pueden determinar porque no hay potencia estadística para ello, por lo que literalmente NOS LA ESTAMOS JUGANDO, en mi opinión”.

6. Juan Simó participará en una mesa redonda el lunes 20 de diciembre a las 17:00 horas en el Colegio de Enfermería de Santander. Más información aquí:

7. Las personas que tengan interés en continuar con la difusión, el diálogo científico, el apoyo ciudadano, etcétera, pueden participar en un encuentro abierto que será el miércoles 22 de 19:30 a 21:00 horas. Apuntarse en el siguiente enlace:

https://www.eventbrite.es/e/entradas-conversaciones-ciudadanas-sobre-la-pandemia-del-conocimiento-a-la-accion-229127064217

8. Después de Navidades continuaremos con una nueva conferencia con Juan Erviti y con otra sobre Pasaporte COVID. ¡Os esperamos!

 

 
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